ADIÓS
Recordemos en la Historia de Noemí, ella tenía dos nueras Orfa y Ruth; cuando las tres quedaron viudas, decidieron regresar a la tierra de Noemí, Ruth se quedó con ella, pero Orfa se marchó y buscó otro rumbo, eso fue algo doloroso para ellas pero sencillamente denotaba que su papel en esta historia se había acabado. ”Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella”. Ruth 1.14
Reconoce cuando el papel de alguien se ha acabado en tu historia, de lo contrario, te vas a encontrar intentando resucitar a un muerto. David le imploró a Dios por la vida de su niño. El Rey ayunó y pasó la noche acostado en tierra, ni comió pan (2 Samuel 12:16,17). Pero cuando murió el niño, tuvo que aceptar que no había nada más que pudiera hacer, así que David se levantó de la tierra, se lavó, se ungió, cambió sus ropas y comió.(2 Samuel 12:20).
¡Acepta cuando algo ha terminado! Si el propósito de Dios es que lo tengas, te lo va a dar y permanecerá contigo. Cuando has hecho lo posible para que funcione y no ha funcionado, acepta su voluntad en el asunto. Levántate, no te aferres a un recuerdo, a una persona, a un objeto, etc. Empieza a vivir de nuevo.
“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.” 1 Juan 2:19.
No supliques a nadie que se quede contigo en contra de su voluntad. El hecho que se vaya no es casualidad; significa que Dios tiene algo mejor reservado para ti y seguramente también para la persona que se va; por lo tanto, ¡confía en Él cuando esto suceda!
C.V.C. La Voz ( Escuchar en Directo )
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¿QUIÉN ES EL DÉBIL?
En medio de
un partido de fútbol dos jóvenes se pusieron a discutir. La escena se tornó tan
fuerte que uno quiso terminarla a golpes; sin embargo, el otro logró controlar
su enojo y prefirió retirarse del lugar. Su adversario, con mucha furia,
gritaba: “¡Cobarde! ¡Débil! ¡Ven y pelea conmigo!” La respuesta que recibió a la
provocación lo dejó callado, pues el otro joven le respondió: “El único cobarde
y débil eres tú, porque no sabes controlar tu enojo”
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mi que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29
Jesús nos pide que aprendamos a ser mansos y humildes como Él. La mansedumbre se puede ver cuando alguien se contiene en el momento de la “Ira”, es una virtud que domina o modera el enojo y sus efectos desordenados, como el resentimiento, en especial cuando se presentan circunstancias que provocan que actuemos impulsivamente, ya sea para defendernos o tomar venganza.
“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” Efesios 4:1
Si has tenido alguna rencilla con alguien, debes aprender a cumplir tu llamado dignamente, con toda humildad y mansedumbre, no con orgullo, egoísmo, creyendo parecerte superior a los demás, no perdiendo la calma fácilmente o siendo dominante; al contrario, soportando con paciencia cada actitud y en especial con Amor.
La mansedumbre es un fruto del Espíritu Santo, por tanto, es estar bajo su control para caminar cada momento como Dios quiere. Este fruto ayuda a morir a esos deseos o impulsos de nuestro interior que nos pueden llevar a perder grandes bendiciones. Por tanto, si todavía no puedes controlar tu carácter en momentos de ira, lo más seguro es que has dejado de fortalecer tu Espíritu y te encuentras débil.
Pocas veces se conocen personas que saben controlarse; sin embargo, Dios no desea verte débil. Él quiere que madurez y des fruto, por lo tanto, si deseas cumplir tu llamado dignamente, comienza a fortalecerte, a orar, estudiar su palabra, ayunar, porque los frutos dulces vienen en medida que el árbol comienza a crecer.
¡No seas débil, eres un hijo de Dios!
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